Tic tac, tic tac
Así suena el ritmo de los minutos y los segundos
Me preguntas si empiezo a preocuparme por el paso del tiempo
Por supuesto
Los días pasan, y van pasando uno tras otro
Sin que sienta una especial melancolía por uno de ellos
Porque llega el día en que los días se empiezan a parecer el uno al otro
en que el sabor monótono de la rutina congela la pasión derretida
Pero el tic tac del reloj de arena sigue en la misma mesa de madera
Contando para cada uno de los segundos que entra al túnel del no regreso
Tic tac, tic tac
Así suenan mis miedos cuando pienso en lo rápido que pasa el tiempo
En lo deprisa que pasa todo
En lo rápido que nos hacemos adultos
sin que nos dé tiempo a reflexionar bien lo que fuimos el día de ayer
Ese ayer de días tontos que nos parecían una eternidad de largos
En los que nos reíamos a carcajadas con comentarios estúpidos
pronunciados cada dos por tres entre las compañeras de juego
Ese ayer en los que derramar lágrimas por esos amores tontos
hasta ahora no entendidos parecía una forma de diversión
Tic tac, tic tac
Sin darme cuenta ha llegado el día en que los meses
pasan como si fueran días y los años como si fueran meses
En que el tiempo ya no dura tanto como cuando éramos pequeños
Cuando todavía pensábamos que quince ya eran muchos años
los que habíamos vivido
Sin saber que hoy exclamaríamos lo corto que son los años
y lo rápido que pasan los días monótonos de adulto.
Tic tac, tic tac
La última arena del reloj cayó
Quizás el ayer volvió a empezar
y el niño volvió a nacer.